Radioterapia en Panamá

La radio-oncología es una disciplina que ha evolucionado a lo largo de los años para ofrecer diferentes alternativas al uso de radiación con fines diagnósticos o terapéuticos. Dentro de ella, la radioterapia es hoy uno de los tratamientos más usados en oncología a nivel mundial.

Una terapia; múltiples beneficios

La aplicación de rayos X o rayos Gamma con fines terapéuticos puede administrarse antes y después de una cirugía. Incluso en pacientes sin posibilidad curativa real, forma parte de las terapias paliativas aplicadas para proporcionar bienestar.

El equipo médico determina en conjunto cómo, cuándo y de qué manera aplicar la radiación como parte del tratamiento.

A pesar de que las terapias en radiología pueden tener algún efecto secundario, sus beneficios los superan.

Efectividad contra el cáncer

Mediante la aplicación de tratamientos con radiación ionizante controlada; es posible combatir las células cancerígenas para evitar que estas se propaguen.

Seguridad y precisión

El paciente recibe dosis programadas; de manera que la duración de cada sesión y el ciclo completo puedan ser administrados de forma precisa y controlada.

El Especialista

Se encarga de atacar las células malignas, sin afectar las células sanas; aplicando su conocimiento de las técnicas de administración de radioterapia.

¿Qué es la radioterapia y para qué sirve?

La radioterapia es un tratamiento médico que usa dosis altas de radiación ionizante para destruir células cancerosas o detener su crecimiento. Actúa directamente sobre el ADN de las células del tumor, impidiendo que se dividan y se reproduzcan.

El médico indica la radioterapia con distintos propósitos según el caso: para eliminar el tumor con intención curativa, para reducirlo antes de una cirugía, para eliminar células residuales después de operado, o para aliviar síntomas en cáncer avanzado. En todos los casos, el equipo médico define el plan con base en el tipo de cáncer, su localización y el estado general del paciente.

¿Cómo funciona la radioterapia?

La radioterapia actúa dañando el material genético de las células tumorales. Cuando la radiación impacta el ADN de una célula cancerosa, esa célula pierde la capacidad de dividirse. Con el tiempo, muere y el cuerpo la elimina de forma natural.

Las células sanas del tejido circundante también pueden recibir algo de radiación, pero tienen mayor capacidad de repararse. Por eso el tratamiento se administra en sesiones programadas: el intervalo entre sesiones le da tiempo al tejido sano de recuperarse, mientras el tumor acumula daño.

¿Qué le ocurre al tumor durante el tratamiento?

El tumor no desaparece de un día para otro. El efecto de la radioterapia es progresivo. Algunas células mueren durante las primeras sesiones; otras tardan semanas o incluso meses en dejar de crecer después de terminar el ciclo completo. Por eso el médico programa controles e imágenes diagnósticas durante y después del tratamiento, para evaluar la respuesta tumoral.

Radio-oncología: la especialidad tras el diagnóstico

Cuando los estudios de imagen confirman un diagnóstico de cáncer y el plan de tratamiento incluye radiación, entra en escena la radio-oncología. Esta especialidad médica se ocupa de planificar, administrar y supervisar la radioterapia, es decir, el uso controlado de radiación ionizante para tratar tumores en pacientes oncológicos.

El médico radio-oncólogo no solo prescribe la dosis. También define la técnica, delimita con precisión el área a tratar, protege los tejidos sanos adyacentes y ajusta el plan si la respuesta del paciente lo requiere. Trabaja en conjunto con físicos médicos, tecnólogos en radiología y el resto del equipo oncológico para que cada sesión llegue exactamente donde debe llegar.

Tipos de radioterapia

La radio-oncología ofrece opciones según el tipo de cáncer, su estado y localización. Las condiciones generales del paciente y su respuesta a otros tratamientos determinan cuál modalidad se adapta mejor a cada caso. Según el análisis previo, el especialista puede indicar alguno de los siguientes tipos de terapia:

Radioterapia de haz externo

Radioterapia de haz externo

Es la modalidad más frecuente. La radiación se proyecta desde una máquina ubicada fuera del cuerpo y los haces se dirigen con precisión al área del tumor. Antes de iniciar, el especialista determina la región exacta a tratar mediante un proceso llamado simulación. Las sesiones se administran generalmente cinco días a la semana, en ciclos de 6 a 8 semanas, y la dosis total varía según el tipo de cáncer y el objetivo del tratamiento.

Radioterapia interna

Radioterapia interna

La radioterapia interna o braquiterapia coloca una fuente radiactiva directamente en el tumor o muy cerca de él, mediante un aplicador colocado en quirófano bajo anestesia. Esto concentra la dosis en el área afectada con menor impacto en los tejidos sanos. Existen dos técnicas:

Braquiterapia intersticial: el implante se coloca dentro del tumor. Se usa frecuentemente en cáncer de próstata.

Braquiterapia intracavitaria: el implante se ubica dentro de una cavidad del cuerpo, como el útero en cáncer de cuello uterino.

Radioterapia sistémica

Radioterapia sistémica

En este caso, la fuente radiactiva se administra por vía oral o intravenosa. Una vez en el organismo, circula por la sangre y se concentra en los tejidos donde se encuentra el cáncer. Es la modalidad más usada para ciertos tipos de cáncer de tiroides, mediante yodo radiactivo.

Efectos de la radioterapia

Como cualquier tratamiento médico, la radioterapia puede producir efectos secundarios. La mayoría aparecen en la zona tratada y se presentan durante o poco después del ciclo de sesiones. No todos los pacientes los experimentan con la misma intensidad.

Los efectos de la radioterapia dependen de varios factores: la zona del cuerpo que recibe la radiación, la dosis total administrada, la duración del tratamiento y las condiciones individuales del paciente.

Efectos secundarios frecuentes según la zona tratada

Los efectos de la radioterapia varían según la localización del tratamiento. En la zona de cabeza y cuello pueden aparecer sequedad en la boca, dificultad para tragar, cambios en el gusto y llagas en la mucosa. En el tórax, tos seca, dificultad para respirar o inflamación del esófago. En abdomen y pelvis, náuseas, diarrea, irritación de la vejiga o cambios en la función sexual.

En cualquier área del cuerpo, la fatiga y la irritación local de la piel son los efectos de la radioterapia que se presentan con mayor frecuencia. Las células sanas generalmente se recuperan semanas después de finalizar el tratamiento.

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¿Para qué tipos de cáncer se indica la radioterapia?

La radioterapia tiene aplicación en una amplia variedad de tumores. Entre los más frecuentes:

Radio-oncología en Panama Cancer Clinic

En Panama Cancer Clinic, la radio-oncología forma parte del modelo de atención oncológica integral que caracteriza al centro. Todos los servicios están disponibles en una sola ubicación. Esto le permite al paciente recibir su diagnóstico, su valoración oncológica y su tratamiento con radiación sin trasladarse entre distintos centros.

La radio-oncología en Panama Cancer Clinic se apoya en los más altos estándares de calidad en la atención, con un equipo formado en su mayoría por especialistas del Instituto Oncológico Nacional.

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Paciente en consulta con especialista en radioterapia

Preguntas frecuentes

El número de sesiones varía según el tipo de cáncer, la dosis total prescrita y el objetivo del tratamiento. Un ciclo habitual de radioterapia de haz externo puede incluir entre 5 y 35 sesiones, administradas generalmente de lunes a viernes. El médico define el protocolo desde el inicio y puede ajustarlo durante el seguimiento.

Durante la aplicación del tratamiento el paciente no siente la radiación. La sesión en sí no produce dolor. Algunos pacientes desarrollan molestias en la zona tratada con el paso de los días, como irritación en la piel o incomodidad al tragar, según el área irradiada. Estas molestias generalmente se manejan con las indicaciones del especialista.

Sí. La combinación de radioterapia y quimioterapia es un protocolo frecuente en varios tipos de cáncer. La quimioterapia puede actuar como radiosensibilizador, es decir, hace que las células tumorales sean más sensibles a la radiación. El equipo oncológico decide si esta combinación aplica según el caso clínico específico.

  • Seguir las indicaciones del especialista. Según el tipo de terapia que se le suministre al paciente; el médico indicará si existen restricciones específicas respecto a las visitas y en general las condiciones para establecer contacto con otras personas.
  • Cuidado de su higiene personal. El lavado de la piel con agua y jabón neutro, evitando además el uso de perfumes y antisépticos (alcohol, agua oxigenada…); favorece la efectividad del tratamiento.
  • No emplear ropa ajustada al cuerpo. En la medida que sea posible, la ropa no debe estrangular el cuerpo en ningún punto. Adicionalmente, la zona de piel que será expuesta debe estar en contacto solo con tejidos de algodón.
  • Relaciones sexuales con protección. Aun cuando es posible mantener relaciones durante la fase de tratamiento; en contraparte no se recomienda un embarazo. Así, en caso que el paciente se sienta en perfectas condiciones y no existe ninguna restricción física, es recomendable el uso de algún tipo de método anticonceptivo.

Evidentemente, esto guarda relación con el tipo de terapia que se esté aplicando. Por consiguiente, los implantes temporales pueden ser retirados luego de algunos minutos o tras unos pocos días; mientras que los permanentes como su nombre lo indica, permanecen en el cuerpo incluso hasta después de perder su radioactividad. Como resultado de esta diferenciación, en radio-oncología es posible identificar los siguientes tipos de terapia según su aplicación:

Braquiterapia de alta dosis

A pesar de ser una técnica que ataca fuertemente el cáncer, el implante debe ser removido del paciente luego de 10 – 20 minutos.

Aunque en este tipo de terapia el material radiactivo no se deja en el cuerpo, el aplicador puede quedar colocado hasta finalizar el ciclo o colocarse antes de cada sesión; lo cual puede incluir posibles repeticiones hasta 2 veces por día según el tipo de cáncer que se trate.

Al mismo tiempo, estos pacientes pueden permanecer hospitalizados según consideración del médico tratante y es posible que requieran medidas de prevención especiales.

Braquiterapia de baja dosis

Por otro lado, este tipo de radioterapia emite dosis de radiación más bajas, que son aplicadas durante un período de tiempo mayor y permiten que el implante permanezca colocado en el cuerpo del paciente, en algunos casos de forma indeterminada.

Es por ello que el individuo probablemente deba permanecer en el hospital, confinado a una habitación especial para evitar la propagación de radiación a terceros; e incluso puede indicarse que permanezca inmóvil para que el implante no se desplace.

No obstante, existen implantes tipo semilla que son especialmente pequeños y cuya finalidad es la de permanecer en el cuerpo. En estos casos, podrá retornar a casa incluso el mismo día; cumpliendo con las indicaciones y precauciones que le haga saber el especialista.

Como resultado de la colocación de un implante, es probable que el paciente presente malestar estomacal, algún mareo o debilidad. Sin embargo, en caso de manifestarse otro tipo de alteraciones, dolor u otro problema a causa de la terapia; lo recomendable es consultar con el experto en radiología oncológica en búsqueda de una alternativa que ayude a contrarrestar estas molestias.

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